sábado, 20 de noviembre de 2010

Una carta para ti

     Después de tanto tiempo me decido por volverte a escribir, con la esperanza de que vuelvas. En esta carta solo quiero confesarte,  como me siento ahora y recordarte el pasado. Y para esto solo puedo decirte, recuerda:
   
Primavera. Miradas de dos extraños que se encuentran casi por casualidad, miradas llenas de curiosidad. Seguimos mirándonos. De pronto, tú te acercas, me saludas y te presentas. Nuestras respiraciones se alteran al igual que los latidos de nuestros corazones. Escucho el tuyo, palpita deprisa, impaciente pero tu gesto aparenta verdadera tranquilidad, sonrío por mis pensamientos. Me invitas a dar una vuelta, hablamos sobre nuestras vidas, nuestros gustos e ilusiones. Llega la hora de despedirse,  me preguntas si me gustaría quedar otra vez. Sonrío y asiento entonces tú también sonríes, en este momento comienza  una gran relación entre los dos.  Esa misma noche tú apareces con una rosa entre las manos y me la das, la acojo entre mis manos percibo su aroma, es tan dulce. Caminamos, conversamos largo tiempo riéndonos, divertidos, mirándonos a los ojos. Silencios que no hacía falta llenar simplemente porque estábamos juntos. Abrazados, no conocedores de lo que pasa a nuestro alrededor. Te miro, me miras, sonreímos cómplices de nuestros pensamientos. Así todos los días… Hasta que todo acabó…

Parecía que estábamos predestinados,  pero en algún momento tú soltaste mi mano y los dos nos separamos y tomamos caminos distintos. Ahora me encuentro en un lugar oscuro escondida de la sociedad. Ya no luce la luz y los relámpagos  surcan el cielo, acompañados de un frío que hiela la sangre. En estos momentos solo vivo de recuerdos, como aquella rosa que guardo en mi cuaderno como muestra de aquello que  con tanta intensidad vivimos y que fue alegría tiempo atrás. El dolor y la soledad asolan mi alma al recordar ese maravilloso amor.  Por eso me veo obligada a olvidarte. Pero es que tú me enseñaste a amar... "Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas." ¡Qué razón llevaba Shakespeare!. “Razón”… “Amor”… Términos no compatibles en estos tiempos.

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