viernes, 22 de julio de 2011

Olor a suelo mojado.

Sentir el olor del mar en mis pulmones. Mirar el cielo azul prácticamente sin nubes, tumbarme en el césped y sentir la humedad bajo mi cuerpo. Olvidarme de todo, de las inseguridades, los problemas, las dificultades, dejar todo eso a un lado y disfrutar del sol. Divertirme hasta morir. ¿Y qué más da si un día me quedo sin voz? Será el signo del anterior. Correr, correr y disfrutar. Tirarme mil veces a una piscina y sentir la zambullida y como el agua salpica. Sentir el olor a tierra mojada y sonreír por ello. Porque es tiempo de equivocarse mil veces y volverlo hacer. Tiempo de perdonar errores, olvidar el pasado. Tiempo de sonrisas. De amores de verano efímeros pero a la vez  difíciles de olvidar. Hacer planes y deshacerlos mil veces. De estar indecisa, tomar decisiones. Tiempo de tomar mil caminos. Tiempo de equivocarse.









Y es que huele a verano.

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