Estaba solo, tirado, perdido en la vida, cansado de ella, en la oscuridad. Entonces llegaste tú, mi vida cambió a ella llegó la luz. Pero cuando intentaba llegar a ti te esfumabas como el humo de un cigarrillo, como el latido de un corazón, como un olor en el aire, eras tan efímera. Luego volvías a aparecer como si nada hubiese pasado, con esa sonrisa que tanto me confunde y la química brotaba entre nosotros. Intentaba mostrarme ante ti como era en realidad y no como me veían los demás, solo porque eras importante, solo porque quería ser honesto contigo pero nada parecía funcionar.
Eras un espíritu libre, alguien del que se podía aprender mucho con solo observarle, admiraba tu belleza desde fuera, no podía permitirme el mostrarte mis sentimientos y perderte para siempre ahora que estabas en mi vida. Podía notar tus rasgos definidos, tus movimientos gráciles pero seguros, tu olor, hasta esa arruguita que se plantaba en tu frente cuando intentabas simular que estabas enfadada, tu fuerte carácter. Después tuve el valor suficiente como para demostrarte lo que sentía. Nunca olvidare ese momento, nunca nada será tan perfecto. Eras como un ángel colocado en mi vida, no me dejabas caer en ningún momento y sé que nunca me dejarás. Pero soy yo el que se ha equivocado ahora, soy yo ahora el que llora por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario