sábado, 18 de diciembre de 2010

Amor, palabra de cuatro letras. Parte IV

Me gusta ser observadora. En la vida hay muchas cosas que merecen un tiempo, hay tantas cosas que merecen admiración”
   Todos estos pensamientos, son anotados en un pequeño cuaderno que mis padres me regalaron cuando tenía 15 años, está plagado de sentimientos páginas y páginas repletas de ellos y siempre me acompaña.
   Recorriendo las calles de Nueva York encontré un pequeño mercado. Un mercado muy curioso, lleno de antiguos y extraños artículos. Artículos de todo tipo, podrías encontrar desde un picaporte a un gramófono y cosas que jamás imaginarías encontrar en un mercado. Recorrí todos los puesto, deteniéndome en los que más me interesaban. Entonces algo llamó mi atención:
-¡Alucinante, una verdadera Polaroid One Step. Es una preciosidad.
-Sí, casi tanto como tú-dijo una voz potente pero a la vez dulce-.
    Me di la vuelta y vi de quien provenía la voz. Era un joven, alrededor de los veinte años, de ojos claros, cabello oscuro y rasgos muy marcados y armoniosos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario