- ¿En serio crees que una cara bonita y un viejo truco iba a funcionar conmigo?
-No sé, dímelo tú ¿Quieres que tomemos algo?
-¡Pues claro que no! ¿Qué creías que iba a enamorarme de ti? Pues siento estropearte el día pero en mi caso tendré que decirte que el amor no funciona así para mí. ¿Creías que entre todas las miles de personas que viven en Nueva York íbamos a ser nosotros quienes nos enamoraríamos en este justo instante y lugar? Lo siento, ¡Pero no!
- Has hablado de un nosotros – y dejó relucir una bonita sonrisa burlona-.
-¡Oh vamos, me tomas el pelo! ¿De verdad que te has quedado con una palabra de todo el rollo que te acabo de soltar? ¡Dios eres desesperante!
- Es una buena palabra ¿Me lo vas a negar?
-¡Uff! Maldita sea, me niego a hablar contigo.
Agarré fuerte la mochila y salí pitando de allí. Porque si no explotaría. Entonces escuche otra vez su voz a lo lejos:
- Si cambias de idea, y lo harás te he metido mi teléfono en tu mochila, llámame ¡Espero tu llamada!
Refunfuñé lo suficientemente alto como para que me escuchará.
Cuando me había alejado lo suficiente urge en la mochila y encontré una tarjeta de visita que decía: Drew, fotógrafo y su número de móvil: 655554687.
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