Cuando llegué el ya estaba allí, esperando, con un bonito traje de color crema que le sentaba genial.
- ¡Hola Jane!- y volvió a salir a la luz esa bonita sonrisa suya que tanto me gustaba de él-.
- ¡Hola Drew!-dije apartándome un mechón de mi pelo de la cara y colocándolo justo detrás de mi oreja- ¿Qué te parece si vamos a algún sitio?
- Espera- entonces agarró mi mano, sentí el tacto de su piel, tan cálida y suave como había imaginado- Permíteme una cosa, mantente quieta.
-Si me besas cometerás un gran error- dije con voz débil-.
-Lo incorrecto es en ocasiones lo debido- susurró él-.
Nuestros labios se unieron en un beso, dulce beso que impregnó mis labios de su aroma. Unidos quedaron, unidos para protagonizar mis recuerdos y sueños más deseados.
-¿Sabes qué? Me ha gustado tu error. Lo llevaba esperando mucho tiempo.
-Y a mi cometerlo.
- Entonces, tal vez, solo tal vez, no haya sido un error tan grande tal vez ni lo haya sido.
Y volvimos a caer en un beso esta vez apasionado, pero a la vez tierno y seguido por sonrisas, enlazadas.
Caminamos largo tiempo, mirándonos a los ojos y sonriendo. Entonces le dije:
- ¿Sabes qué? Hay una cosa que no te he dicho nunca.
- ¿Qué?
- Te quiero.
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