miércoles, 16 de marzo de 2011

Vida en la red

   Elia Aguirol se despierta una mañana después de una dura noche de trabajo, dejando el cansancio atrás Elia se levanta apresurada  de la cama. Mira a través de la ventana apartando las cortinas blancas, observa  a la gente que pasea por la calle, hace un día esplendido, un día que invita a salir, mira a su alrededor y decide salir a correr.
   Sale a la calle, enciende su MP3 y se pone los cascos, empieza a correr dejando atrás la puerta de casa.
   La gente que camina por la calle la observa, algunos le gritan su nombre, otros simplemente se limitan a reír y seguirla con la mirada.
   Elia asustada y extrañada corre cada vez más deprisa. Dobla la esquina en la que se apoya. “¿Qué es lo que acaba de ocurrir? ¿Por qué toda esa gente sabe mi nombre? ¿Por qué se ríen de mí?” Por la mente de Elia rondan todas estas preguntas, ninguna con respuesta.
   Un hombre de mediana edad con el pelo oscuro le saluda y la llama por su nombre. “¿Me estaré volviendo loca? ¿Será un sueño? ¿Habré perdido la memoria y antes conocía a toda esa gente?”-se pregunta Elia-.
   Después, un hombre joven se acerca a ella y le hace una señal para que se quite los cascos.
-¡Hola! Vaya eres tú, Elia Aguirol ¿verdad? Yo te conozco.
-Perdona, creo que no te conozco ¿Por qué sabes quién soy? ¿De qué me conoces?
- Tranquila Elia, te veo alterada. Todo el mundo te conoce, todo el mundo sigue tu vida, por tu página web, todas tus confesiones, videos y tu biografía esta allí.
-¿Qué? ¿Cómo? No puede ser yo no tengo ninguna página.
-Sí que la tienes.
-¡He dicho que no!
    Elia salió corriendo. Esto no podía estar ocurriéndole a ella. Ella no había colgado nada en Internet, o tal vez si, Elia recordó que unas semanas atrás había dejado unos datos suyos en una página web. “¿Pero cómo han podido llegar esos datos a toda esa gente?” Se dirigió a casa y encendió el ordenador, tecleó su nombre en google, miles y miles de páginas aparecieron en la pantalla “Elia Aguirol la nueva sensación en Internet”, “La verdad sobre Elia Aguirol y su página”… titular tras titular la preocupación de Elia se hacía más grande, después encuentra un enlace que dice “Web oficial de Elia Aguirol. Todo sobre su vida” pincha en el enlace y la página se carga. Videos, textos, conversaciones con sus amigos y familiares, todo lo que hacía estaba allí, cada paso que daba. “¿Qué ocurre? ¿Qué es todo esto y cómo ha llegado aquí?”
   Entonces notó como su mano se desvanecía, la observó atentamente fijándose bien, ¿se estaba desvaneciendo? ¿Estaba desapareciendo? Mejor dicho convirtiéndose en pixeles.  El contador de visitas de la página web crecía, cada persona que se conectaba a la página web era una molécula que desaparecía del cuerpo de Elia, una tras otra.
   Elia lloraba desconsolada, se separó del ordenador y asustada se escondió en la esquina de la habitación. Cuando volvió a mirarse su mano ya no existía y una ventana con un mensaje apareció en la pantalla del ordenador “Descargando archivo Elia Aguirol: 10% completado”
   Alguien la estaba descargando, Elia no comprendía nada salió de la habitación y después pensó en pedir ayuda, un vecino o cualquier persona, alguien la podría ayudar, alguien le diría que estaba alucinando. Salió al portal de casa llamó a la puerta de enfrente, nadie abría, una puerta otra, otra, otra, nadie parecía estar esa mañana en el edificio. La última puerta, la última esperanza. Toda su mitad inferior había desaparecido. Golpeó la puerta con todas sus fuerzas, para que la oyeran. Nadie parecía escucharla. Se dio por vencida y gritó con todas sus fuerzas hasta que no pudo oír sus propios gritos y sus lágrimas no mojaban el suelo. Entonces en la pantalla del ordenador la ventana con el mensaje cambió: “Descarga. Completada”





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